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Lugar de la
provincia de León, municipio de Garrafe de Torío.
La
historia de Ruiforco se remonta a la época Romana. En Ruiforco estaba instalado
un destacamento de la caballería de la Legión Romana, en los prados de la ribera
central y en las vegas. Así lo demuestra el hallazgo de una lápida romana en las
cercanías del viejo monasterio de San Julián, en el año 1564. Consta en la
inscripción de esta lápida, del año 216, que los caballeros de la Legión se la
dedican al emperador Caracalla, en agradecimiento por haber reconocido el
derecho de ciudadanía a todos los habitantes del Imperio, en decreto imperial
del año 212. Esta lápida se conserva en el Museo de San Marcos (León).
En este
lugar existió un monasterio, que se menciona por primera vez en el año 969.
Fundado en tiempos de Alfonso III por el caballero Rumforco, de quien tomó el
nombre. Poco antes de su muerte, sobre el año 931 el caballero Rumforco entregó
su monasterio a unos monjes para que prosiguieran la colonización que le había
encomendado Alfonso III. En
dicho tiempo se promovió cierto pleito entre los vecinos de Manzaneda y los
monjes del monasterio de San Julián y Santa Basilisa de Ruiforco, que estaba fundado
en la ribera del Torío. La causa fue que los habitantes de dicha villa se
introdujeron a ejercer actos de jurisdicción y dominio dentro de los términos
del monasterio, siendo así que éste había sido propia de Rumforco, fundador
del expresado monasterio, y los monjes la poseían por concesión y
confirmación de los reyes don Alfonso y doña Jimena, y don Ordoño II y doña
Elvira; los monjes y Garsea, yerno del fundador de Rumforco, y los vecinos de
Manzaneda se presentaron juntos el rey Alfonso IV y le expusieron sus quejas y
alegaron las razones que favorecían a cada una de las partes. El rey tomó la
determinación de reconocer personalmente los términos y habiendo ido a la
referida villa acompañado de muchos grandes, se registraron los documentos y se
examinó lo que sabían los ancianos, y conforme esto fueron señalados los límites,
imponiendo graves penas a los contraventores. Hízose escritura de este acto tan
solemne y autorizado el 9 de Enero y la firmaron el rey y los dos obispos de
León, Cixilia el retirado y Oveco, que actualmente presidía. Estas escrituras
y otras referentes a dicho monasterio se encuentran en el archivo de la Santa
Iglesia Catedral de León.
Cuéntase que
Ramiro II, arrepentido de la crueldad que había usado con Alfonso IV, su
hermano, y con los hijos de doña Fruela: Alfonso, Ordoño y Ramiro, sacándoles
los ojos y encerrándoles en prisiones, dotó magníficamente a este monasterio
para que viviesen con alguna comodidad en compañía de los religiosos. Sampiro
afirma que dicho Alfonso IV murió aquí en el año 932 y que aquí fue
enterrado al lado de su mujer Ximena. Fernando I y su esposa Sancha, el 21 de
Diciembre de 1063 lo donaron a la iglesias de San Isidoro de León, en el día
mismo de la dedicación (llegada de las reliquias de San Isidoro desde Sevilla a
León). Confirmó la misma donación al prior de San Isidoro y
sus canónigos el rey Fernando II (1159), especificando que la infanta doña
Sancha, su tía, le había retenido en vida como señora del infantado, y que
antes de morir ordenó se restituyese a San Isidoro con sus entradas y salidas,
orillas y heredades quedando desde ese día exento de la jurisdicción real.
Dicho don Fernando percibió por extender esta escritura 200 morabitinos
áureos.
La
última mención que se hace del Monasterio de San Julián está en el documento
2.113 de ASIL, en 1526. Se trata de un intercambio de dos canónigos
pertenecientes a San Isidoro. Uno está en San Salvador de Valduerna y el otro
cumplía misión en Ruiforco de Torío como prior. * * *
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Pascual Riesco Chueca, en su libro "Calzada de
Valdunciel" (Diputación de Salamanca 2003) interpreta toponímicamente el nombre
de Ruiforco como una metátesis de "rivu furcu" -río bifurcado-. |